Muchas veces tiramos a la basura cosas útiles que se pueden volver a usar, y desperdiciamos dinero comprando otras similares. Sáquele provecho a esas cosas por las que ya pagó y que aún sirven:
- Vuelva a usar las bolsas que le dan en el supermercado, ya sea para poner en papeleras y cubos de basura pequeños; o para recoger la suciedad del perro en el parque o la calle. Para no llenarse de bolsas, considere llevar sus propias bolsas durables al supermercado. En algunos supermercados devuelven algunos centavos por cada bolsa que uno lleva para las compras.
- Hay muchos envases, platos y utensilios desechables de vidrio y plástico que aún pueden servir. En vez de tirarlos, lávelos y úselos nuevamente. No tiene sentido comprar tantos recipientes si uno puede volver a usar los que le dan, y a la vez producir menos basura.
- Puede usar los cartones de los huevos para hacer germinar semillas y luego trasladar los brotes a macetas o a su jardín, ya sea que se trate de cultivar frutas, verduras o flores.
- Organice una venta de garaje e invite a sus vecinos para que participen. Pueden aprovechar la ocasión para regalarse o intercambiar cosas.
- Muchos centros de reciclaje cuentan con locales donde se puede donar y adquirir gratis todo tipo de artículos usados pero aún en buen estado, que se llaman en los Estados Unidos “swap shops”. Averigüe si existe uno en su área.
- No rompa el papel de las envolturas de los regalos, si está en buen estado puede guardarlo para volver a usarlo en cualquier ocasión.
- Cuando ya no necesite usar algo que es aún útil, regálelo, dónelo o véndalo a quien le pueda dar buen uso. Esto es especialmente importante cuando se trata de artículos que pueden ser difíciles de desechar o son tóxicos, como pintura y químicos (insecticidas, limpiadores, etcétera).